Antes de nada, conviene el día antes lavar bien los níscalos y dejarlos escurrir para que estén completamente secos al usarlos*.
Calentamos en una cazuela un poco de aceite de oliva y echamos la cebolla bien picadita con un poco de sal. Dejamos que se poche a fuego suave hasta que empiece a transparentar, que es cuando añadiremos el pimiento verde, también picado o cortado en trozos pequeños. Seguimos guisando hasta que el pimiento ablande un poco.
Cuando el pimiento y la cebolla están blanditos, agregamos los níscalos. Si son muy grandes mejor trocearlos. Si son pequeños, se pueden echar enteritos. Seguimos rehogando unos minutos más y añadimos el ajo y el perejil fresco picaditos.
Al cabo de un par de minutos o tres, añadimos la patata cortada en trozos. Córtala rompiéndola de manera que chasque para que así suelte almidón al cocer y espese el caldo. En este momento, echamos también las salchichas de tofu si queremos (no es necesario) y espolvoreamos todo bien con el pimentón, revolviendo el guiso para que se mezcle todo. Comprobamos el punto de sal y echamos la que sea necesaria, a gusto.
Dejamos sofreír unos minutos más y añadimos agua hasta cubrir los ingredientes. Subimos el fuego al máximo y, cuando empiece a hervir, lo bajamos a fuego medio y dejamos cocer destapado de 30 a 40 minutos. Revisamos de vez en cuando por si hay que añadir un poquito de agua.
Transcurrido ese tiempo ¡listos para tomar!