Nos hacen falta tres sartenes ya que hay que cocinar tres cosas por separado, a la vez
Primero de todo, lavamos la berenjena, la secamos, la cortamos en trozos y la echamos sal. Reservamos. Lavamos también el calabacín, lo cortamos en trozos y reservamos. Lavamos los pimientos, los cortamos y despepitamos y, tras secarlos bien, los ponemos a freír en una de las sartenes en la que previamente hemos calentado aceite. Echamos sal y los dejamos friendo, a fuego medio, suavemente y tapados, moviendo de vez en cuando para que se frían bien y por igual.
Por otra parte, echamos un chorro de aceite en otra de las sartenes (la más grande, ya que ésta va a ser en la que luego juntemos todos los ingredientes de las demás sartenes) y vamos pochando la cebolla previamente picadita y con un poco de sal.
Mientras, pelamos las patatas, las cortamos en rodajas finas y las ponemos a freír en aceite en la tercera sartén. Las salamos y dejamos hacer a fuego medio y tapadas para que se vayan cociendo a la vez que friendo. Esto es muy importante ya que no las queremos fritas como para guarnición.
Cuando la cebolla esté transparente, añadimos la berenjena y dejamos que se hagan juntas. Un poco más tarde, cuando la berenjena empiece a cambiar de color, añadimos el calabacín. Rectificamos de sal y seguimos haciendo a fuego medio, tranquilamente.
Mientras, hemos estado vigilando y moviendo las patatas y los pimientos, cada uno por su parte. Cuando los pimientos estén listos y tiernos, bien hechos, sin que hayan llegado a ponerse marrones sus bordes, los sacamos de la sartén, los escurrimos bien del aceite, y los reservamos en un plato con papel absorbente.
Hacemos lo mismo con las patatas: cuando estén blandas y bien hechas, las escurrimos, las reservamos en otro plato y reservamos.
Cuando, en la sartén de la cebolla, veamos que tanto ésta como el calabacín y la berenjena estén ya ablandándose, agregamos el tomate frito y dejamos que se terminen de hacer cociéndose en el tomate, borboteando a fuego medio y removiendo frecuentemente para que nada se agarre. A media cocción añadimos los pimientos previamente fritos que hemos reservado y removemos para que vayan soltando sabor al guiso.
Cuando falte ya poco para que todo esté bien hecho y veamos que ya el calabacín, la cebolla y la berenjena están totalmente blandos y hechos, añadimos finalmente al guiso las patatas. Removemos otro poco y dejamos un par de minutos más antes de apagar el fuego y servir directamente, bien calentito.